Cómo armar una mochila liviana para la Huella Andina (5,43 kg)

Por Martín Lizondo.

El  sendero Huella Andina se extiende a lo largo de aproximadamente 650 km[1] divididos en 42 etapas, pasando por pendientes pronunciadas y numerosos cursos de agua. Es un desafío que requiere de un ritmo de caminata constante, con poco margen de recuperación física entre cada jornada. Son muy frecuentes las quejas de personas debido al excesivo peso que llevan en sus mochilas, hecho que les trae enormes dificultades. En este artículo propongo una metodología con el fin de mejorar aquella experiencia. El resultado será que, reduciendo el peso de la mochila, disminuirán las probabilidades de sufrir lesiones, logrando mayor agilidad y disfrutando más plenamente de la actividad.

Introducción (VER LISTADO AL FINAL)

La mochila es un mal necesario. Si queremos realizar una caminata de varios días en un ambiente natural, tendremos que cargar sobre los hombros con todo lo indispensable para sobrevivir: comida, agua, un refugio para la lluvia, abrigo, etc. Cuantos más nos alejemos de la “civilización”, mayores serán las precauciones que debamos tener y esto se traduce casi siempre en una carga mayor. Todo se verá reflejado, nada más ni nada menos, que en un número: el peso de la mochila.

En este artículo hablaré de los beneficios de llevar una carga liviana durante la práctica del senderismo. Al final, propondré un modelo de equipo para la Huella Andina, acorde a las características geográficas y estacionales de la Patagonia Norte.

Voy a recordar que una mochila liviana de por sí no es suficiente para garantizar una travesía feliz; después de todo “nuestros paisanos los indios” andaban desnudos y se las arreglaban bastante bien. En el trekking intervienen factores más importantes que el equipamiento, por ejemplo: la salud física, el descanso apropiado, la alimentación, diversas técnicas, etc. Este artículo dará por sabidos estos conocimientos generales y propondrá un sistema para reducir el peso de la mochila al mínimo indispensable, sin sacrificar los estándares normales de confort. No se trata de una receta, sino más bien de una metodología, cuya aplicación concreta variará según la experiencia propia de cada caminante.

¿Por qué es importante una mochila liviana?

6- Refugio Jacob

Cargar con una mochila pesada durante horas puede afectar seriamente nuestra salud física. El senderismo de por sí, es una actividad que implica un gran esfuerzo, ejerciendo presión sobre los músculos,  los tendones y las articulaciones. En la Huella Andina este desgaste se multiplica por aproximadamente 42 días, con muy poco margen de recuperación entre cada jornada de caminata. Una mochila pesada aumentará la probabilidad de que saquemos ampollas; notaremos los brazos “dormidos” por la presión que ejerce la mochila sobre los hombros; además de que se verá afectado nuestro equilibrio, generando un mayor riesgo de caer en las pendientes o al vadear un arroyo. [2]

En cambio, una mochila liviana pesará casi lo mismo que la que llevamos al trabajo o a la universidad. Como estamos acostumbrados a ella, tendremos como resultado que apenas la notaremos en la espalda. Esto nos hará sentir cómodos y con sensación de mayor libertad. La caminata se volverá mucho más agradable: podremos saltar rocas, vadear arroyos, subir y bajar montañas, todo con agilidad y mejor equilibrio. En definitiva: dejaremos de pensar en la mochila y disfrutaremos a pleno la actividad física del senderismo, en una relación más intensa y cercana con el entorno.

Qué significa una carga “liviana” o “ultra-liviana”

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Hace no muchos años era considerado normal llevar una carga de entre 15 kg y 20 kg. Esto era considerado incluso saludable. Sin embargo hoy se han desarrollado materiales más ligeros y resistentes que hacen innecesario semejante peso. Pero quizá el progreso más decisivo se deba al creciente número de personas que cada día se incorporan al senderismo y han venido aportando ideas, con nuevos y eficientes sistemas. En los últimos años, se han desarrollado técnicas para alivianar el peso de las mochilas, a una velocidad que sobrepasó los diseños clásicos de las grandes compañías “outdoors”. Gracias a Internet, estas ideas pueden difundirse con facilidad.

Los términos “equipo liviano” o “ultra-liviano” son cada vez más frecuentes, pero también varían mucho. Nosotros tomaremos la perspectiva del equipo de Outdoor Gear Lab[3], para el cual una mochila <<es considera “ultra-liviana” si su peso base es de 5,44 kg o menos>>. El peso base hace referencia a la totalidad de los elementos, incluyendo la mochila, que se mantienen invariables; por ejemplo: la carpa, la bolsa de dormir, la muda de ropa, la bolsa de higiene, etc. En cambio, el agua, la comida, el combustible, etc., pertenecen al terreno de los consumibles. Los consumibles pueden variar considerablemente a lo largo de toda nuestra travesía y por eso su cálculo será estimativo.

Finalmente, voy a mencionar un aspecto tanto o más importante, que a mi juicio refleja el espíritu o la filosofía detrás de una carga liviana. Y es que viajar “liviano” no es solo hablar de objetos y kilogramos. Se trata de lo que algunos llaman “minimalismo”: pensar que cuantas menos llevemos, disfrutaremos mejor de lo que no llevamos. Me refiero a la caminata misma, la belleza del paisaje cambiante, la vida trabajosa pero placentera del campamento, el “rebuscársela” para cocinar con pocas herramientas. Todo esto se transfiere en un vínculo mayor con el entorno, que pasará a ser el deleite mismo de nuestra travesía. Estoy seguro de que, al igual que yo, más de uno extrañará aquella austeridad “minimalista” de la Huella Andina.

Metodología general para armar un equipo “ultra-liviano”

Es importante mencionar que armar un equipo para una travesía como la Huella Andina no puede hacerse de un día para el otro: requiere investigar, leer, estudiar mapas, planificar y equiparse con prudencia. Por eso empezaremos por desmitificar la idea de que ir a la montaña es “irse de kamikaze”. Personalmente creo que esta etapa previa es inseparable de la misma travesía; por eso un buen consejo es empezar a disfrutar de la Huella Andina desde casa.

Empezaremos por armar un listado sumamente detallado con cada “ítem” que vamos a llevar. Esta lista será retocada una y otra vez durante los meses siguientes.

El segundo paso será conseguir una balanza (de cocina preferentembalanza.pngente) y pesar cada objeto. Pesen todo, incluyendo varias versiones de un mismo objeto (por ejemplo dos ollas de 550 cm3 de distintos fabricantes). A la hora de comprar algo, tendremos que pesarlo en el negocio (aunque nos de “vergüenza”, pero esta es la única forma de que el proceso funcione). No se apresuren al comprar equipo, hagan una búsqueda exhaustiva, ayúdense con Internet.
Antes de pasar a explicar la conformación de nuestro equipo, pasaré a resumir las pautas generales a seguir en toda nuestra metodología:

  1. Llevar lo mínimo indispensable. Hay que determinar aquello que es estrictamente necesario de los “lujos”.
  2. Modificar los ítems uno por uno, eliminando el material innecesario. Por ejemplo: eliminar la capucha de la mochila, sacar la tapa de la olla, cortar el aislante a la medida del torso, etc. Cada gramo cuenta.
  3. Buscar la manera de que un mismo objeto cumpla varias funciones. Por ejemplo: el jabón blanco sirve para lavar ropa y para lavarnos la cabeza; la ropa es un buen abrigo pero también sirve de almohada; un “buff” sirve como cuellito, como gorro y como pasamontañas.
  4. Reemplazar objetos por habilidades. Por ejemplo: sé cocinar sin utensilios, entonces no necesito un set de marmitas; sé cómo encontrar agua potable, entonces no necesito filtros; sé encender fuego, entonces no necesito garrafa.
  5. Si vamos en grupo, repartir la carga: la olla, el calentador, la carpa, la comida, etc.

Equipo apropiado para la Huella Andina

Antes de equiparnos habrá que considerar las condiciones climáticas, geográficas y estacionales de nuestra travesía. A su vez, tengan en cuota que deberemos sacrificar “lujos”, lo cual exigirá llevar un mínimo de ropa y lavarla con mucha frecuencia.

La Huella Andina se ubica en la reserva de biósfera Norpatagónica. Es un sendero habilitado durante el verano. Las temperaturas oscilarán considerablemente entre los 30°C al mediodía y los 0°C por la noche, dependiendo de la altura y el tiempo. El clima es predominantemente seco, con lluvias y chaparrones aislados. Los vientos son fuertes, con cierta moderación gracias al reparo de la montaña y el bosque. La fauna no presenta grandes peligros, a excepción tal vez de la “chaqueta amarilla” (que puede causar alguna alergia) o algún perro mal llevado.

Vestimenta

Utilizaremos el “sistema de capas”, que consiste en llevar el mínimo de ropa indispensable y agregar una prenda sobre otra según las necesidades del momento. Llevaremos un mínimo de prendas, sin repetir dos prendas con una misma función. En caso de un clima extremo (frío y húmedo) podremos usarlas todas a la vez.

vestimenta capas.png

La ropa deberá ser de material sintético, nunca de algodón[5]. Una alternativa es la lana merino, que tiene la propiedad de no dejar olor, aunque es más cara.

La capa base o “primera piel” será la que elimine la transpiración del cuerpo, conservando la temperatura corporal. Consistirá en una camiseta térmica (preferentemente con cuello y cierre). La camiseta térmica tiene la versatilidad de que se puede agregar como segunda piel, reemplazando un polar. Para los días de más calor, podemos llevar (como “lujo”) una remera, también sintética o de merino.

Llevaremos una campera de abrigo como capa intermedia, que puede ser de pluma, relleno sintético (por ej.: Primaloft) o Polartec 300. Lo más probable es que nunca la usemos para la actividad física. La usaremos a la noche (a las 22 hs cae abruptamente la temperatura) o a la mañana antes de salir a caminar. Es importante no confundir esta capa con un “hard shell” o un “soft Shell”; estos no son capas intermedias, ya que poseen una capa exterior adherida, por lo que su versatilidad es menor.

La capa exterior será una campera impermeable ligera (sin abrigo), que servirá también como rompe viento. Una opción más económica es un poncho para la lluvia.

Llevaremos un pantalón largo de trekking (el más delgado disponible) y un pantalón tipo malla o short deportivo, que usaremos casi todo el día para caminar. Debajo de este usaremos un bóxer sintético. Para el verano en estas latitudes, las calzas no son indispensables.

Llevaremos dos pares de medias técnicas: un par largas, preferentemente de trekking; y otro par de caña baja. Las medias deportivas absorberán la humedad y mantendrán los pies secos, evitando que salgan ampollas. Tienen como propiedad que regulan la temperatura, mantienen los pies calientes aún si están mojadas, fríos cuando hace calor y se secan rápido. Si hace mucho frío a la noche, podremos combinarlas para dormir.

El calzado queda a elección de cada uno; lo importante es que lo hayamos usado durante varios meses, amoldándolo a nuestros pies para que nos resulte amigable durante la travesía, de lo contrario nos sacará ampollas. Unas buenas botas de trekking ofrecen mejor soporte para los talones y si tienen membrana impermeable mejor. Algunos prefieren zapatillas deportivas porque son más livianas y secan rápido. [6] El calzado extra no es obligatorio (yo vadeo los arroyos descalzo), pero pueden agregar a la lista un par de sandalias u ojotas livianas. Sepan que ningún calzado va a sobrevivir intacto a los 650 km de la Huella Andina.

Finalmente, se recomienda usar anteojos negros y algún gorro con ala ancha. Yo uso un pañuelo o buff blanco para protegerme el cuello del sol. A la noche uso el buff como gorro o pasamontañas.

Alimentación

No es necesario llevar un juego completo de marmitas. Lo que necesitamos es un sistema mínimo que nos permita hervir agua para una porción justa de polenta o sopa, hacer huevos duros o arroz; y que a la vez nos permita tomar un café por la mañana (el mate pasa a ser un lujo). Una taza de aluminio con capacidad de 500 o 600 cc es suficiente para este propósito, con la ventaja de que hervirá rapidísimo. Por otra parte, no todas las comidas requieren hervor: la carne, la papa y otras verduras pueden hacerse directamente en el fuego.

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Trataremos de hacer fuego, ya que la Huella Andina en su mayor parte lo permite. Para ocasiones en que no se permita, podremos utilizar un calentador de alcohol casero, hecho con una latita de gaseosa (es la opción más barata y liviana)[7]. El alcohol etílico es un combustible barato y fácil de conseguir en cualquier camping. También podremos pedir agua caliente en los campings, que a veces ofrecen este servicio sin cargo. Y otras veces, si no la mayoría del día, comeremos frío: snacks, galletitas, barritas de cereal, chocolates, fiambre, atún, sardinas, etc.

El agua potable abunda en la Patagonia; cada veinte minutos pasaremos por un arroyo o un lago. En mi experiencia personal durante la Huella Andina, solo en dos oportunidades requerí de más de medio litro de agua almacenada. El resto de las veces, con una botella de medio litro y los arroyos de montaña fue suficiente. No hay que llevar cantimploras, ni caramañolas de metal, ni termos, porque son innecesariamente pesados.

Sistema para dormir

Tal vez alguna vez se preguntaron si es realmente necesaria una bolsa de dormir. Todo depende. No siempre existieron las bolsas y su introducción es bastante reciente. Su función es reemplazar al abrigo equivalente en ropa o en mantas, porque su peso es menor y su portabilidad mayor. Por lo tanto: si no cumple con estas funciones, no sirve.

La bolsa de dormir deberá entonces ser liviana y compacta, pudiendo ser de pluma o sintética.[8] Si no está diseñada para los cero grados, la podremos complementar durmiendo con más capaz de ropa. Recuerden que siempre deben dormir con una primera piel, para que esta absorba la transpiración corporal.

El aislante aluminizado es indispensable, ya que la bolsa no abriga en el área comprimida del suelo. El papel aluminio va hacia arriba, reflejando el calor del cuerpo. Lo cortaremos a la medida del torso. Los pies irán apoyados sobre la mochila, si el suelo está muy frío. La cabeza irá sobre una almohada fabricada con el calzado y algo de ropa arriba.

La carpa es lo más difícil de conseguir. No porque no las haya, si no porque los negocios ofrecen poca variedad. Las carpas más caras, que suelen venderse como las “técnicas”, son las llamadas de cuatro estaciones, pero esas no nos sirven; las vamos a llenar innecesariamente de transpiración por la condensación, además de que son pesadas. Lo que necesitamos es una carpa de tres estaciones, es decir: que proteja de la lluvia, del viento y de los insectos, ni más ni menos. Habrá que buscar una carpa que ronde entre 1 kg y 1,3 kg (por persona). Debe ser pequeña y liviana; no la queremos para jugar a las cartas, la necesitamos para dormir y al otro día pasearla por toda la montaña.[9]

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Otros elementos

El equipo de higiene deberá ser minimizado, usando el jabón blanco para bañarnos y para lavar la ropa. También podrá servir para limpiar ocasionalmente alguna herida. Las toallas que se utilizan actualmente se llaman “de secado rápido”, son muy livianas y compactas. El repelente no es necesario en la Patagonia Norte.

En el kit de primeros auxilios llevaremos pastillas de carbón (para contrarrestar una diarrea), anti alérgico (ante posibles picaduras) y analgésico/anti febril.[10] Llevaremos un par de gasas (que no pesan casi nada) y las fijaremos de ser necesario con la cinta aisladora. Para desinfectar, utilizaremos el jabón blanco o el alcohol del calentador. Si saben realizar vendajes (ante una torcedura o esguince) pueden agregar a la lista una venda elástica de 10 cm. Si no saben usarla, mejor eviten el movimiento en la zona afectada.

El kit de reparación consistirá en una cinta aisladora (menos de medio rollo), hilo de coser de nylon y aguja. Es muy común llevar la cinta envuelta en los bastones de trekking, para tenerla a mano y no ocupar la mochila. Además llevaremos una linterna diminuta, encendedor, cuerda para tender la ropa, y… el celular (no podía faltar en estos tiempos). Para orientarnos llevaremos los mapas de la Huella Andina y una brújula liviana de plástico. No se les ocurra llevar un libro: debemos ser extremadamente minimalistas con el peso y el espacio.[11]

Para caminar se recomienda el uso de un bastón. Lo más económico es un bastón (¡gratis!) de caña coligüe, cortado a la altura del mentón. O mejor todavía: unos buenos “bastones de trekking”. Estos últimos tienen la ventaja de poseer un agarre más cómodo, ser livianos y portátiles. Se calcula que los bastones reducen un 40% la presión ejercida sobre las piernas, además de que mejoran el equilibrio, ayudan en las subidas, amortiguan en las bajadas, dan estabilidad al vadear un arroyo y permiten tantear el terreno inseguro, como el barro o la maleza.

La mochila

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Y por último, llegamos a la mochila. Para la totalidad del equipo detallado arriba, nuestra mochila no necesita superar los 50 litros de capacidad. Si no entran las cosas, es porque hicimos algo mal. Los principiantes siempre compran mochilas gigantes “por las dudas”; en cambio, una mochila pequeña nos obligará a llevar pocas cosas y, por lo tanto, viajaremos siempre más cómodos.

El otro requisito es que sea liviana de por sí, cuestión muy poco tenida en cuenta. Cuidado a la hora de elegir: hay mochilas ridículamente pesadas. Una buena mochila vacía no debería superar los 1,3 kg. Si pueden, retiren la capucha y las cintas compresoras; realicen todas las modificaciones necesarias. No necesitan miles de cierres ni compartimentos. Tampoco necesitamos que sea del material más grueso y resistente, siempre que no las sobrecarguemos.

A continuación, les dejo la lista terminada con todo lo que irá dentro de la mochila.

Ejemplo de listado liviano para la Huella Andina (5,438 kg de peso base)

(Puede ser mucho más liviano… esto es solo un modelo accesible)

Equipo dentro de la mochila Peso en kg Aclaraciones
Mochila de 50 litros (o menos) 1,3 La más austera, en lo posible sin capucha ni muchos cierres.
Carpa (peso por persona) 1,3 No llevar vientos ni estacas de más.
Bolsa de dormir 1 Preferentemente para 0° o menos. Si no es abrigada la complementamos con ropa.
Aislante aluminizado 0,1 Recortado a la medida del torso. Para los pies colocamos la mochila y como almohada el calzado con ropa arriba.
Remera sintética 0,13 La usaremos si hace mucho calor o como segunda piel.
Pantalón corto 0,15 Short deportivo o malla
Campera impermeable o poncho para la lluvia 0,4 Capa externa liviana, sin abrigo
Campera de abrigo (polartec 300, pluma o relleno sintético) 0,4 Capa intermedia. NO sirve un softshell o un hardshell.
Cuellito tipo “buff” 0,03 Sirve como cuellito, gorro y pasa montañas
Medias sintéticas 0,04 Secan rápido. Si hace frío para dormir, usamos los dos pares juntos.
Jarrito de aluminio (500/600 cc) 0,08 El más barato y liviano, sin tapa. Lo usamos como taza y olla
Calentador de alcohol casero + soporte de lata 0,02 Lo usaremos poco, en lugares  que no se permita hacer fuego.
Recipiente para alcohol de 250cc 0,015  Para el calentador
Botella de agua mineral de 500cc (x2 unidades) 0,04 No necesitamos caramañolas pesadas, ni termos, ni cantimploras.
Cucharita de plástico 0,001 Tenedor opcional, aunque no es indispensable
Cuchillo 0,03 El más simple y liviano
Toalla de secado rápido 0,06 Tamaño chico
Peine 0,001 Diminuto, partido al medio
Cepillo de dientes 0,006 Diminuto, partido al medio
Recipiente de 100 cc para pantalla solar 0,01 No usar los recipientes de fábrica, son muy pesados.
Pastillas de carbón 0,006  
Analgésico / anti febril 0,006  
Antialérgico 0,002  
Gasas 10×10 (x 2 unidades) 0,008  
Bolsa impermeable 0,015 La colocamos dentro de la mochila envolviendo los elementos. Puede ser tipo “laverap”, de residuos, de polipropileno.
Linterna de mano pequeña 0,02 La más diminuta y austera. Uso mínimo.
Brújula de plástico 0,015 Minimalista
Lápiz 0,004 Diminuto, partido al medio
Aguja+hilo 0,007 Fundamental para reparar equipo
Encendedor 0,015  
Bolsitas de nylon 0,002 Muy pequeñas, para guardar objetos, comida, residuos, etc.
Cordón sintético x 3m 0,015 Para colgar la ropa, improvisar un cinto, reemplazar vientos de la carpa.
Cinta aisladora 0,01 Va envuelta en los bastones, en las botellas, en el lápiz.
Celular + cargador 0,18 Con cámara y GPS. Considerar baterías extra.
DNI, SUBE, efectivo. 0,02 En bolsita de nylon. Las billeteras son pesadas y bultosas.
TOTAL (sin consumibles) = 5,438

 

 

Consumibles kg Peso muy variable
Papel higiénico 0,05 Va separado en “rollitos” dentro de las bolsas. Sirve también para iniciar un fuego.
Pasta de dientes 0,06 Tamaño chico mejor.
Jabón blanco 0,12 Lo usamos para lavar ropa, bañarnos o limpiar alguna herida.
Agua 1 Rara vez necesitarán más de 1 litro
Comida 1 Té, café, sopas, barritas de cereal, snacks. Coman todo lo que puedan antes de salir. No se excedan con kilos de arroz y fideos.
Alcohol etílico 0,25 Lo utilizaremos para nuestro calentador casero, para desinfectar una herida o iniciar fuego.
Pantalla solar 80 FPS 0,1 Ubicada en nuestro recipiente de 100 cc. La complementaremos con un gorro.
SUBTOTAL 2,58
Total aprox. con consumibles = 8,018

 

Equipo generalmente en uso kg La ropa puesta variará mucho
Anteojos de sol 0,022  
Gorro sintético para el sol 0,07 De ala ancha.
Zapatillas o botas de trekking 1,2  
Medias largas de trekking 0,07 No juntan transpiración, evitando las ampollas.
Camiseta térmica 0,24 La usamos como primera o segunda piel.
Pantalón largo de trekking 0,35 El más liviano posible así seca rápido.
Boxer sintético 0,05  
Mapas de la Huella Andina 0,1 Editados, reducidos e impresos para que entren en el bolsillo del pantalón.
Bastones 0,55  


Conclusiones

Resumiendo un poco: un sendero de largo recorrido como la Huella Andina, exige sostener una lógica fuera de lo común, ya que implica caminar largas horas diarias de manera sostenida durante aproximadamente 40 días. Por eso la importancia de ser minimalistas, porque el peso que carguemos se sentirá el doble con el pasar de los días, y el organismo tendrá menor tiempo para recuperarse. No tiene sentido sufrir todo el sendero, esperando llegar a un punto determinado.

No tengan miedo de llevar poco: podrán enfocarse mejor y disfrutar a pleno de la actividad que vinieron a realizar. Experimenten y si esta lista no los conforma, modifíquenla en base a su propia experiencia.

¡Que tengan buenas caminatas!

__________________________________________________________

NOTAS:

[1] Respecto a la distancia real de la  Huella Andina en kilómetros, utilizo un número aproximado. Mis cálculos personales y los de otros senderistas, difieren del número oficial difundido hasta la fecha.

[2] Sobre este punto, considero que por más “ciencia” que se aplique en la distribución interna y por mejor que sea el sistema de suspensión de la mochila, lo pesado seguirá siendo pesado y tendrá los efectos descritos arriba.

[3] http://www.outdoorgearlab.com/

[5] El algodón se moja con la transpiración, enfría nuestro cuerpo y tarda en secarse.

[6] Personalmente, prefiero las zapatillas de trekking, que son un punto intermedio entre las zapatillas y las botas. Tienen buena ventilación, protegen de la humedad, no me rozan los talones y pesan bastante menos que las botas.

[7] Hay varios tutoriales en http://www.youtube.com sobre cómo fabricarlos

[8] ¡Atrás quedaron las viejas bolsas de 2,5 kg que ocupaban ¾ de la mochila!

[9] Los acampantes más experimentados pueden llegar a utilizar un toldo tipo “tarp” en lugar de una carpa. En ese caso, el toldo debe ser de un buen material liviano, resistente e impermeable, como el nylon siliconado.

[10] Sin embargo, no descansen en los analgésicos. Estos no resuelven el problema de fondo, solo ocultan el dolor.

[11] Yo llevé la guía oficial 2014 minimizada, reducida e impresa para que entre en mi bolsillo.

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2 comentarios sobre “Cómo armar una mochila liviana para la Huella Andina (5,43 kg)

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  1. Genio! Muy buena Experiencia. Espero pronto realizarla. Ahora pregunta, siendo dirigente scout…como no llevaste tu bordón o tu cayado?

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    1. Hola. ¡Siempre uso un bordón! (tanto para subidas, para bajadas o en llano)
      Esta vez hice un salto tecnológico: llevé bastones de trekking, principalmente por la practicidad de poder guardarlos dentro de la mochila en el momento de viajar.
      Comparto en que el bastón es necesario. Por eso soy partidario de los bordones/cayados livianos, no puramente estéticos.
      Pronto voy a subir la reseña entera, espero que te resulte interesante.
      Seguimos en contacto.
      SL,
      Martín

      Me gusta

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