Equipo ultra liviano para el Sendero Gran Patagonia – 2,79 kg

Descripción del equipo que usé en el Sendero Gran Patagonia, a lo largo de 3070 km que unen la ciudad de Santiago de Chile con El Chaltén, Argentina. Última edición: Febrero de 2020. 

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En el presente artículo me propongo compartir mi experiencia personal en lo que respecto a equipo de trekking y técnicas de uso. No pretendo innovar en nada, ya que abundan blogs y foros en Internet sobre esta temática. Aclaro que mi intención no es recomendar equipo. El listado aquí expuesto es el resultado de la elección personal, conforme a mis necesidades y preferencias. No lo considero el mejor, ni mucho menos espero que sea el apropiado para todos los que practican caminata en la montaña.

Salvo excepciones, preferí no exponer las marcas. Hago esto porque yo no elijo “marcas”, sino material útil y funcional a mis necesidades. En Argentina tenemos la mala costumbre de valorar el equipo considerando primero la marca (y peor, a veces el precio). Creo que esto no sirve de nada desde el punto de vista técnico (1).

Empezaré describiendo las características de la travesía para luego pasar al equipo correspondiente.

La travesía: duración, terreno, clima

El Sendero Gran Patagonia (siglas en inglés “GPT”) es una red no oficial de rutas de trekking en la cordillera chileno-argentina. La ruta principal se divide en 40 secciones en una extensión de aprox. 3000 km entre Santiago de Chile y El Chaltén. Ofrece múltiples rutas alternativas según mas preferencias del caminante: se puede optar por caminar varias secciones de un tirón, explorar a fondo una sola región e incluso remar en bote.

Mi elección consistió en realizar un itinerario a pie de largo recorrido, es decir, caminar las secciones de manera continua. Este tipo de travesías tienen su especial atractivo, porque permiten apreciar los grandes contrastes del terreno y la vegetación a lo largo de varias semanas de caminata. A esto se le suma un interesante desafío físico y la gratificante experiencia de viajar de manera autosuficiente. Durante este tipo de travesías no existe un “campamento base”, sino que la carpa se arma y se desarma todos los días, caminando todo el día con la mochila al hombro.

El Sendero Gran Patagonia atraviesa enormes extensiones en zonas remotas y despobladas que limitan con la frontera entre Argentina y Chile. Pasa por escenarios de desérticos con arbustos espinosos, pastos de veraneada, mallines de altura, bosques, selva valdiviana, piedras y ceniza volcánica, con ascensos frecuentes de 1000 metros o más y todo en un terreno de enorme extensión sin señalizar.

En las primeras etapas, el clima de verano es predominantemente seco hasta la Región de la Araucanía inclusive. A la noche cae la temperatura hasta incluso menos de cero grados, dependiendo de la altura. En la Región de los Ríos y los Lagos, está la húmedad de la selva valdiviana, con un mayor índice de precipitaciones y menor amplitud térmica. En el extremo sur, Aysén y Santa Cruz, hay fuertes vientos y considerable menor sensación térmica. Además de estas consideraciones, hay que estar preparado para enfrentar sorpresivas tormentas e incluso nevadas de altura. No hay que subestimar los rayos del sol, que pueden provocar quemaduras o una insolación, sobre todo al norte. Otra dificultad, tal vez la principal, son los ríos torrentosos que se alimentan de los deshielos. Ya que se trata de zonas remotas casi no hay puentes, por lo tanto hay que estar dispuesto a evaluar constantemente la seguridad de los ríos y vadear varias veces por día.

Caminando en el cordón del Caulle, sin sendero y al borde de una tormenta.

Antes de pasar a describir el equipo, quiero hacer una aclaración (obvia para muchos): el equipo no resuelve de por sí las dificultades de la montaña. Por eso lo más importante al emprender una travesía así es contar con habilidades de campamento, tener experiencia en el terreno de montaña y estar habituado a la actividad física. Dada la particular dificultad del Sendero Gran Patagonia, estos tres elementos son indispensables.

Concepto de equipo ultra liviano

No existe un acuerdo sobre la medida “ultra liviana”, pero suele denominarse así a un equipo que se encuentre en torno a los 5 kg de peso base o menos. El peso base consiste en la suma de todos los elementos de la mochila (contando la mochila) que no varían durante la caminata: carpa, bolsa de dormir, ropa extra, recipientes varios, electrónicos, etc. Los elementos que varían a lo largo de la caminata se denominan consumibles: agua, comida, combustible, pasta de dientes, etc. El peso real será una combinación de ambos. En particular el Sendero Gran Patagonia exige cargar con mucha comida todo el tiempo, por lo que el peso real excede en varios kilos al peso base (2).

Usar un equipo liviano trae grandes beneficios para el trekking, empezando por la comodidad que se obtiene al cargar poco peso sobre los hombros. Sobre todo, hay que ser conciente de que el peso de la mochila se transfiere a las rodillas, los músculos y los tendones. En una caminata de largo recorrido el desgaste físico aumenta considerablemente, teniendo en cuenta que la caminata diaria deja poco margen de recuperación entre cada jornada. Además de generar menor repercusión física, una mochila liviana permite moverse con mayor seguridad en las pendientes, al vadear ríos y en terrenos difíciles en general.

Evolución de la mochila (2013 – 2019). Tras una lesión de los tendones en 2015 me propuse cambiar la metodología para disminuir el peso de la mochila.

Sin embargo ir con poco peso tiene también sus desventajas. Requiere llevar pocos objetos y contar con más habilidades, estar dispuesto a andar a veces al “límite” y aceptar ciertas incomodidades. Por eso, muchos prefieren llevar un equipo tradicional, porque aunque es más pesado les garantiza mayor seguridad y confianza.

Por lo dicho, entiendo que un equipo liviano no será lo mejor para todos y cada cual tendrá sus preferencias a la hora de caminar. Pero también creo que la mayoría de las personas desconocen cómo reducir el peso de sus mochilas y si supieran cómo lograrlo, estarían dispuestas a hacerlo con resultados gratificantes.

Vestimenta

La regla moderna para la montaña de tres estaciones es la vestimenta por capas. Cada capa debe tener una función diferente sin superponerse. En mi caso utilizo tres capas: primera piel para caminata diaria, campera de abrigo y capa externa impermeable. No llevé pares extra que fueran redundantes, así que tuve que lavar la ropa con mucha frecuencia. Por suerte todas las prendas son de secado rápido, así que incluso poniéndome la ropa mojada se secaba en apenas media hora.

La ropa que usaba para dormir variaba de acuerdo a la altitud, la temperatura y la humedad (llegué desde dormir “en cuero” hasta ponerme toda la ropa junta y tres pares de medias). Las prendas que no usaba para dormir las aprovechaba como almohada, incluido el sombrero.

Camisa sintética manga larga con botones: Esta presenta una gran versatilidad, ya que permite el paso de la ventilación y no acumula transpiración debido al secado rápido. Además protege el cuello y los brazos del sol.

Campera intermedia entre un impermeable y un rompe viento: ultra liviana, ideal para aguantar una lluvia ligera mientras se busca refugio bajo los árboles. El motivo por el que no elegí una campera más resistente (por ejemplo de 3 capas con liner) es porque ninguna campera soporta caminar todo el día bajo la lluvia. Uno se moja igual, pero al menos no tanto como si no llevara nada. La prenda resultó sumamente versátil, ya que la usaba durante el día en los pasos donde soplaba fuerte el viento, a la mañana como abrigo mínimo y por supuesto me protegió durante lluvias del verano (en las secciones 1 a 19, prácticamente no tuve lluvia).

Interior térmico sintético: para las secciones 1 a 19 no consideré necesario llevarlo. Para las secciones más al sur, en cambio, fue indispensable. Me permitió usarlo tanto como primera piel, como segunda capa (en lugar de un polar). Lo usé en situaciones de lluvia y humedad que requerían un abrigo respirable para andar en movimiento y que a la vez retuviera el calor corporal estando húmedo.

Pantalón de secado rápido desmontable: el pantalón corto es súmamente cómodo para caminar, ya que da mayor libertad y ventilación a las piernas. Sin embargo en la mayoría del GPT tuve que usar pantalón largo, porque el sendero suele ser angosto, a veces casi invisible y carente de mantenimiento, con como mucha vegetación que genera rozamiento. Usé un boxer sintético, también de secado rápido.

Zapatillas de trail running sin membrana impermeable: calzado ligero pero con buen agarre en la suela. Cada par de zapatillas me dura un mes en terreno de montaña, caminando todos los días una buena distancia. La razón por la que insisto en usar zapatillas es que siempre rompí el calzado en la montaña, sea o no de cuero. Por otra parte las zapatillas tienen sus ventajas: secan muy rápido (a diferencia de las membranas impermeables) y son infinitamente más cómodas y livianas que unas botas, que además son más caras. Tampoco necesito la protección al talón que ofrece una caña media o alta, ya que llevo una mochila liviana.

Medias cortas de trekking y de trail running: algunas veces usé sintéticas y otras de lana merino. Las más delgadas de running no sirven, se rompen con demasiada facilidad. Los pares duraban dos semanas. Respecto al material, las de merino son un lujo: no dejan olor y no se sienten mojadas. La desventaja es que salen caras, tardan más en secarse y duran menos.

Medias largas de lana: para dormir. En algunas oportunidades las combiné con otros pares para retener mejor el calor.

Campera de abrigo de pluma con capucha: la usaba a la noche o a la mañana temprano. En alguna que otra oportunidad la utilicé durante el día, cuando estaba arriba de la montaña y soplaba mucho viento. La pluma tiene la cualidad de ser extremadamente liviana y se puede compactar en el fondo de la mochila. En situaciones de extremo frío y humedad, la utilizaba también para dormir.

Buff de merino: súmamente versátil, no transpira, no deja olor. Puede usarse como cuellito, pasamontañas. Lo usaba a la mañana durante las primeras horas y casi siempre para dormir.

Bastones de trekking plegables de aluminio: indispensables para repartir el esfuerzo durante tantas horas de caminata diaria. Son especialmente útiles en las subidas, en las bajadas y durante los vadeos. Usaba un bastón como soporte de la carpa. Al ser plegables los llevé adentro de la mochila en el avión.

Orientación

Ya que el Sendero Gran Patagonia no está señalizado y pasa por grandes extensiones sin sendero, es indispensable contar con un GPS. Los requisitos básicos son que sea capaz de almacenar los mapas con curvas de nivel, funcionando como un mapa topográfico en miniatura (4).

El modelo que elegí es el Etrex 30, uno de los más sencillos, pero con menor consumo de batería y a la vez compatible con mapas a color. A diferencia del modelo Etrex 20, este cuenta con brújula electrónica, lo que le permite detectar el rumbo sin estar en movimiento. Descargué un mapa topográfico de Chile gratuito de Open Street Maps. La ruta la proporciona el mismo Jan Dudeck por mail.

Las ventajas de un GPS sobre un celular son la mayor resistencia al agua, a los golpes, una mejor señal satelital y un mejor rendimiento de la batería. Usando pilas de litio que compré por mayor, cada par me duró 5 días y medio de uso, grabando aprox. 10 hs de pista por día. Como contra parte al celular, el GPS añade peso extra y requiere llevar una reserva de pilas (al menos este modelo). Además sale unos buenos mangos.

Como complemento usé la aplicación Gaia GPS para celular. Las aplicaciones de celular son superiores al software del Garmin, por el procesador y porque permiten usar imágenes satelitales, aunque también consumen más batería. Una jornada completa grabando una pista de GPS en modo avión es suficiente para agotar una carga de celular, por lo que su uso debe ser siempre mínimo. Si además sacamos fotos, el celular rinde menos todavía. Sin embargo, este es muy útil a la hora de planificar, explorar rutas alternativas o compartir información en Internet.

Garmin Etrex 30 con mapas

En la primera temporada llevé mapas impresos como complemento. Como no había mapas del GPT, tuve que fabricarlos. Usé la herramienta online caltopo.com y Photoshop (5), superponiendo las capas de Topography y World Imagery de ESRI. Hay mejores métodos, pero este fue el más rápido y sencillo para cubrir semejante extensión de terreno. Para la segunda temporada no llevé mapas.

Refugio

Usé una carpa piramidal, que es una especie de toldo con mosquitero. Las carpas de pared simple como esta se conocen en inglés como “tarp-tents” y este tipo de modelo piramidal más específicamente como “mid-tent”. Está hecha de un compuesto de Dyneema llamado “cuben fiber”, un material muy moderno y lujoso (6). Usé como piso un pedazo de film para ventana, conocido en el mundo de las carpas como “polycro”.

La carpa es súmamente liviana, ya que además de ser de simple pared no usa varas. Se arma con un parante de aprox. 120 cm, que puede ser un bastón de trekking o una simple rama. Para las secciones 1 a 19 usé 6 estacas y 6 vientos, mientras que para las secciones 20 a 40 usé 8 debido a las diferentes exigencias climáticas. La altura se regula dependiendo de las necesidades, lo que la hace bastante versátil. Casi siempre la usé alta, a 130 cm de altura con la puerta abierta, logrando mejor circulación del aire para no tener condensación. Si llovía, en cambio, la armaba más baja, para evitar que salpique el agua desde afuera. En situaciones extremas se la puede estaquear directamente pegada al suelo, con la desventaja de que habrá mayor condensación y aumentarán las probabilidades de tocar las paredes con la bolsa de dormir. Al ser de una persona entraba en casi cualquier lado. En terrenos de arena o piedras, las estacas no clavaban bien y tuve que reforzar los vientos con piedras.

Sistema para dormir

La carpa no es la responsable de conservar la temperatura, sino la bolsa de dormir. Usé una bolsa de dormir de pluma para -5°C sin capucha. Salvo una vez, la utilicé siempre con el cierre abierto ubicado abajo, funcionando como una frazada o “quilt”, que complementaba con el buff tapándome las orejas. En las zonas más húmedas la pluma perdió capacidad de retención del calor, lo que resolví durmiendo con campera puesta y doble par de medias.

Debajo de la bolsa usé un aislante de goma espuma aluminizado, el modelo más común disponible en Argentina. Lo corté a la medida del torso y lo complementé con la mochila que usaba para aislar los pies del suelo. Durante el día el aislante iba dentro de la mochila contra la espalda, con el fin de proporcionarle una cierta rigidez. Como almohada usaba las zapatillas con ropa arriba, casi siempre la campera de abrigo o la de lluvia dentro del sombrero.

Electrónicos

Mi cámara de fotos y filmación fue un telefono celular, que tenía siempre a mano en el bolsillo de la camisa. Compré un chip de Chile con el cual podía comunicarme y conectarme de vez en cuando a Internet (7). En modo avión y con uso discreto, la batería me duraba dos días. Llevé como respaldo una memoria USB de 128 GB. Para el Garmin llevé una tarjeta SD extra de 32 GB con los mapas y las rutas.

Electrónicos usados en el Sendero Gran Patagonia

Como fuente de energía llevé una batería externa de 10.000 mah que proporcionaba 3 cargas y media de celular. De esta manera tenía energía suficiente para 7 días de uso, que siempre me sobró. Usé un cargador USB de doble entrada y un adaptador para toma corrientes de Chile.

Para la primera temporada usé pilas de litio para el GPS, que compré por mayor, con suficiente energía para los dos meses. En la segunda temporada me di cuenta que era innecesario y fui comprando pilas de a tres o cuatro pares en el camino. Decidí no usar pilas recargables por la enorme cantidad de tiempo que demanda cargarlas (aprox. 7 hs el par), además con un menor rendimiento.

Higiene

Llevé el clásico cepillo de dientes partido al medio para ocupar poco espacio y una pasta de dientes concentrada que me duraba dos meses.

Al principio llevaba una toalla de secado rápido. Luego de me dicuenta de que era innecesaria, ya que podía secarme de manera más eficiente con la ropa, así que la dejé.

Para lavar la ropa y bañarme usaba un pedazo de jabón blanco, a veces shampoo en sobresitos o simplemente agua. Lo usaba solo en campings organizados y hostels, ya que jamás debe usarse jabón en lagos o ríos.

El papel higiénico lo cortaba en rollos y lo guardaba en bolsas Ziploc.

Si bien iba cubierto con camisa y sombrero, usé pantalla solar para las manos y la cara. La verdad es que en las primeras secciones estaba tan expuesto al sol que hasta me quemé y me salieron ampollas.

Objetos Varios

Mi kit de primeros auxilios fue muy simple. Llevé una bolsita con medicamentos varios: analgésico, antifebril, pastillas de carbón y antialérgico. Aclaro que considero estos medicamentos como un recurso de emergencias, y no como una solución cotidiana ni mucho menos definitiva (8). Además llevé unas cuantas gasas y cinta de tela, útiles para tapar ampollas que se forman los primeros días. Posteriormente compré en Chile Chico un parche impermeable que me sirvió para mantener cubierta una herida y continuar vadeando cursos de agua. En dos oportunidades pasé por un hospital para revisar una herida y la atención fue excelente: me regalaron gasas, pomada cicatrizante y un parche.

Mi kit de reparación consistió en pegamento para calzado, hilo y aguja para arreglar la ropa, cinta aisladora y de cuben fiber para reparar carpa, campera o bolsa de dormir, y cuerda extra de spectra para reemplazar algún viento.

Para cortar usé una Victorinox mini con navaja y tijera para las uñas. Una cuchara de plástico partida al medio fue suficiente para las comidas frías. Llevé un encendedor chico que usé muy poco.

Todos los días tomaba nota con un lápiz partido al medio.

Llevé un montón de bandas elásticas (gomitas) que usaba para envolver envases. Las usaba para fijar el celular a un bastón de trekking. De esta manera podía sacar fotos y filmar usando el bastón como un monópode.

Comida

Comía frío todos los días hasta que llegaba a una localidad o encendía fuego. Llevaba siempre algunos salamines porque aportan proteínas y no se pudren. También compré charqui, aunque es caro y poco rendidor. Llevaba algo de pan (el pan árabe aguanta varios días). Para agregar algo de gusto a la comida llevé sobresitos con mayonesa y salsas varias.

Para organizarme armaba bolsas de comida separadas para cada día

Desayunaba cereales y leche en polvo, o simplemente jugo en polvo con algunas galletitas. Otras veces comí nutela. Las bebidas calientes como el té o el mate las consumía cuando compartía con gente en campings o lugares poblados.

Durante las caminatas consumía muchos snacks, que aportan calorías y potasio. También frutos secos (maní, almendras, etc.). Al llegar a un pueblo incorporaba alimentos más variados, como frutas, huevos, carne, verduras. Todo lo que sea snacks no es muy saludable para la vida cotidiana, pero durante la actividad física se puede hacer la excepción.

Un elemento básico de mi dieta fueron los chocolates, que comía prácticamente todos los días. En el supermercado se reían cuando me veían comprar de a 8 chocolates grandes a la vez.

Desayuno: cereales con leche en bolsa Ziploc.

Para hidratarme siempre tomaba agua de arroyos y ríos. Evalué y seleccioné la calidad del agua teniendo en cuenta que no estuviera estancada, preferentemente que viniera directo de la montaña y que no pasara por zonas pobladas o con ganado. El agua de vertiente es la mejor, algo que puede verificarse a menudo en la altura. Hay que tener cuidado en las zonas de volcanes porque a veces corre agua con azufre o cenizas.

Complementé el agua con sobres de jugo en polvo. A veces conseguía una bebida energética en polvo, algo que fue una novedad para mi.

Almacenamiento

Cargué todo el equipo en una mochila de dyneema de 38 litros. La mochila no tiene espaldar rígido ni cinturón; tampoco tiene cierres, es simplemente un tubo con tres bolsillos exteriores de malla. Los bolsillos de los costados permiten tener botellas de agua a mano y el bolsillo grande del medio permite guardar objetos mojados o elementos que deseamos tener a mano durante el día.

Mochila de 38 litros sin espaldar rígido: suficiente para salidas autosuficientes de 8 días

Subir y bajar cerros con una mochila sin espaldar y sin cinturón, tan compacta y pequeña, es un verdadero placer. Esta mochila literalmente parece de un nene de jardín de infantes y sin embargo esconde una poderosa capacidad apta para terrenos remotos y largas distancias.

En lugar de un cubre mochila, utilicé una bolsa impermeable interna para proteger los elementos de la lluvia. Adentro guardaba la bolsa de dormir, el abrigo y las medias. La campera impermeable la tenía arriba a mano.

A cambio del menor peso, este tipo de mochilas requieren un armado atento. Ya que no tiene espaldar rígido, se coloca el aislante contra la espalda para darle mayor rigidez. La bolsa de dormir va comprimida al fondo dentro de la bolsa impermeable, junto con la ropa que no se usa durante el día. Luego viene la carpa y los objetos pesados, sobre todo la comida y los electrónicos. Hay que cuidar que ningún objeto duro genere bulto contra la espalda. Los objetos de uso frecuente durante el día van adentro en la parte superior o en un bolsillo externo.

Para almacenar agua usé botellas de Gatorade de 750 cc, súper resistentes, que duraron toda la travesía. La capacidad fue suficiente, pero en las secciones 1 a la 3 anduve al límite.

Para almacenar los electrónicos, elementos de higiene, comida y objetos varios usé las famosas bolsas Ziploc, tamaño medio y chico. Son livianas e impermeables, pero como desventaja se deterioran rápido. Para los objetos más importantes usé bolsas dobles y así aguantaron más tiempo.

Listado base

Item Peso en gramos
Mochila de 38 litros 357
Bolsa interna impermeable 36
Carpa piramidal+ vientos 326
Piso de polycro 67
Estacas de titanio x6 52
Bolsa de dormir de pluma -5°C 500
Aislante cortado a la medida del torso 95
Campera impermeable/rompeviento 183
Interior térmico sintético (secciones 20-40)158
Campera de pluma con capucha 243
Medias largas de lana merino 75
Medias cortas de repuesto 57
Buff de merino 46
Cepillo de dientes partido al medio 2
Botella de Gatorade de 750cc x2 114
Cuchara de plástico partida al medio 1
Batería externa de 10000 mah 202
Celular + funda (en el bolsillo de la camisa)
GPS 100
Cargador + adpatador 84
Cables USB 14
Memora USB + SD 6
DNI, tarjetas, carnets, etc. 27
Victorinox mini 22
Aguja+hilo 1
Encendedor Bic mini 11
Bandas elásticas 2
Cordón de spectra x 4m 3
Lápiz partido al medio  2
Mapas, papel (variable) 20
Bolsas ziploc x8 40
TOTAL 2,796 kg

Listado de consumibles

ItemPeso en gramos
Pilas AA de litio (par) 12
Medicamentos 30
Gasas 3
Cinta de tela 11
Cinta aisladora 21
Cinta de cuben fiber 3
Pasta de dientes 25
Jabón blanco 40
Papel higiénico 40
Comida aprox. por día 600
Agua (carga completa) 1500
TOTAL
2,285 kg

¿Cambiaría algo?

  • Llevaría dos botellas de 1 litro y pastillas potabilizadoras para las primeras 3 secciones. Otra opción sería llevar una botella plegable de emergencia tipo Platypus. No morí en el intento, pero me habría gustado contar con más capacidad de almacenar agua en las zonas desérticas. Para las demás secciones, abunda el agua.

Reseña general del Sendero Gran Patagonia en: https://homotheoreticus.wordpress.com/2019/02/13/sendero-gran-patagonia-2018-19/

Notas

  1. Para conocer las marcas que utilicé en detalle pueden hacer click en este link.
  2. https://en.wikipedia.org/wiki/Ultralight_backpacking.
  3. Para senderos más cortos o en zonas con electricidad disponible, probablemente el celular sea más conveniente y no valga la pena la inversión en un caro GPS.
  4. Una herramienta mucho más poderosa pero difícil de manejar es el software libre QGIS: https://www.qgis.org/en/site/
  5. El material no es condicionante. Existen carpas a mejor precio de tejido de silnylon o de poliester.
  6. Cuando compré el chip me recomendaron Entel. Luego descubrí que en la mayoría de las secciones 1 a 19 funcionaba mejor Movistar y, más al sur, solo Entel.
  7. Trato de no abusar de los medicamentos. Consumir drogas diariamente genera acostumbramiento, por lo que con el tiempo se requieren mayores dosis. Además cada pastilla ingerida contiene residuos que pueden ser perjudiciales con el tiempo. No hay que olvidar que los primeros auxilios son un recurso de emergencia, hasta que se pueda recurrir a un médico.

5 comentarios sobre “Equipo ultra liviano para el Sendero Gran Patagonia – 2,79 kg

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  1. Como estas. Lei todo, muy interesante y coincido en que depende de cada usuario. Me quedo dando vueltas lo del piso de polycro lo compraste en Chile. Porque en Argentina no lo encuentro. O te lo trajiste de afuera? si lo compraste en Chile recordas donde? Muy bien explicado todo y de gran ayuda! Gracias!

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